El mundo exterior es un eco de demandas. Es un mar de relaciones complicadas, de expectativas no dichas y de conexiones frágiles que a menudo se rompen bajo el peso de la incomprensión. Anhelamos la intimidad, soñamos con una devoción pura, pero nos encontramos navegando en aguas turbulentas donde «para siempre» es una promesa incierta. …











